Un sujeto quien venía padeciendo cirrosis hepática por varios años, finalmente encontró la muerte, pues además de adorarla, buscaba en ella su eterno descanso.
El macabro hallazgo se suscitó después del mediodía cuando Ismael Botes, amigo del hoy occiso entró a su casa y encontró a Martín Sosa Rodríguez, recostado en su hamaca y con un gran charco de sangre en el piso.
Paramédicos de la Cruz Roja llegaron pero nada se pudo hacer, puesto que el cuerpo tenía más de una hora de haber perdido todo signo vital.





