Las constantes lluvias que se han dejado caer, han puesto en evidencia el mal estado en que se encuentra el viejo edificio de la Casa de la Cultura en donde además de los salones de baile y música, se encuentra la oficina del Cronista de la Ciudad así como la biblioteca Josefa Adame Solís.
La filtración de agua es constante en esta temporada de lluvias y aun cuando se busca proteger los libros con lonas y bolsas negras, siempre existe el riesgo de daño a acervo de esta biblioteca.





