En este período de calor y humedad, en la clínica tenemos casos de animales con problemas gastrointestinales. Muchos de éstos problemas son causados por una descomposición de los alimentos debido precisamente al calor y la alta humedad. A muchos de éstos pacientes se les administra productos que ayudan a restablecer lo que en medicina se conoce como la flora normal del intestino, que no son otra cosa que bacterias y protozoarios que ayudan a la digestión, este problema se asemeja mucho a los presentados por las personas que llevan una actividad con mucha tensión…, la ciencia sencilla explicará esto..
El ritmo acelerado y los horarios irregulares impiden establecer hábitos sanos de alimentación y practicar alguna actividad física, esto repercute en la salud de las personas, principalmente en las personas adultas. Con el propósito de corregir uno de los problemas derivados de la llamada vida moderna, las personas recurren a la medicina de patente, la naturista y homeopática incluso recurriendo a los remedios caseros, todo esto para evitar el principal resultado de este tipo de vida….el daño a la flora intestinal…. Pese a que el mejor remedio para la flora intestinal sigue siendo la dieta equilibrada combinada con el ejercicio, a mucha gente le resulta imposible cumplir con esta condición básica de salud. La ciencia médica ha desarrollado productos que llamamos probióticos, cuya función es precisamente la de prevenir la aparición de males intestinales y tratar de compensar los efectos no deseados en el organismo…Se le llama probiótico –palabra de origen griego que significa «a favor de la vida»– a aquel producto que contiene en su formulación bacterias lácticas; es decir, células vivas y activas capaces de separar los azúcares presentes en la leche (glucosa, lactosa y pentosa) mediante un proceso metabólico que se llama fermentación que produce un compuesto llamado ácido láctico que por su acidez impide la proliferación de microorganismos invasores en el tracto gastrointestinal. Un dato, en este tracto, se encuentran millones de bacterias entre las cuales existen benéficas y perjudiciales, y es aquí precisamente en donde entran los alimentos prebióticos, pues ayudan a reforzar la flora benéfica.
Se utilizan bacterias vivas de origen lácteo, se añaden a los productos comerciales desarrollados con leche los cuales al ser ingeridos combaten patógenos potencialmente dañinos, entre las bacterias más utilizadas se encuentran lo que se conocen como los lactobacilos (acidophilus y bulgaricus) además de otros que le llamamos bifidobacterias (bifidum, longum e infantis). Su acción es interesante, pues las bacterias probióticas sobreviven a la acción de los jugos gástricos del estómago, pasan al intestino en donde se forman colonias (muchos grupos de bacterias) y a través de reacciones bioquímicas producen ácido láctico y proteínas que tienen una acción antibiótica, a éstas les llamamos bacteriocinas que forman poros en la membrana de la bacteria patógena (que causa daño) o afectan directamente su carga genética y así evitan que se adhieran al epitelio del intestino y puedan reproducirse para producir una infección. La mayoría de los alimentos probióticos tienen mil millones de bacterias en un mililitro, esto es enorme, los especialistas en nutrición recomiendan la ingestión de por lo menos 80 ml de ellos para mantener una cantidad adecuada de bacterias benéficas en el intestino. Cabe mencionar que este beneficio a la salud se conoce desde el siglo pasado. A principios del siglo XX un investigador del Instituto Pasteur en Francia, observó que en un país, Bulgaria, se encontraban un gran número de personas adultas con más de 100 años de edad, se realizaron investigaciones y se descubrió que muchas de estas personas consumían leche fermentada por microorganismos que producían ácido láctico y esta acidez mantenía un ambiente desfavorable a las bacterias patógenas del sistema digestivo.
Como pueden concluir, el consumo de leche enriquecida con organismos probióticos es una cosa muy buena para mantenerse en buena salud, solamente que existe en nuestro país un problema, el económico. El precio de muchos de estos productos es elevado y ya de por si el precio de la leche “normal” es alto (muchos niños no tiene acceso a ésta debido al precio), es difícil entonces que su consumo se vea al alza, no de precio, sino de consumo.., pero eso, eso es otra historia.
Dr. Delfino Guevara