Gonzalo, uno de sus hijos menores, me comentó que no era fácil lidiar con el mosco y el chaquiste, con los malos tiempos, pues en ese entonces Punta Gaviotas era un lugar solitario. Más no había manera de dejar solos los nidos porque aparecían animales depredadores. Cangrejos, mapaches, aves marinas, y hasta perros domésticos, que ponían en riesgo la “producción” de las crías; así que de marzo a septiembre se turnaban para desvelarse y mantener guardia constante junto a los nidos.
Vivía Don Chalito muy agradecido con su esposa, la cual compartió el sacrificio de su esposo a favor de las tortugas. Con el mismo amor se expresaba de sus hijos: Marianilla, Manuel, Sigifredo, Margarita, Genoveva, Octavio, Guadalupe, María, Gonzalo, y Alba.
El problema más grande era conseguir alimento diario para los miles de ejemplares infantiles que lograba. Vivía Don Chalito muy agradecido con Romeo Magaña Carrillo, porque este isleño le suministraba desperdicios de su empacadora, además de que él pescaba sardinas y otras especies, las cuales molía para dar de comer a sus tortuguitas. A una que adoptó le puso “Matilde”, pero no tuvo corazón para mantenerla junto a él y terminó soltándola.
Al nacer las tortugas ¡con qué amor las tomaba en sus manos “Don Chalito”! y con qué dedicación las cuidaba hasta depositarlas libres en las playas de Isla Mujeres. Casi 40 años (se dice fácil), llevó a cabo esta ejemplar labor, hasta que se jubiló cansado por el peso de los años.
A partir de 1964, ya funcionaba en Punta Gaviotas una Estación de Investigación pesquera: Fue instalada por el gobierno federal en ese lugar, al ver el éxito de Don Chalito con las tortugas. Eso le facilitó las cosas, porque los empleados de ese centro de investigación, no sólo lo integraron a su equipo, si no que mejoraron las condiciones en que trabajaba el espontáneo defensor del ambiente marino.
Raúl Ramos Padilla, Fernando Fernández Marthen, Manuel Ravell Magaña, Favio Figueroa Paz, Rolando Figueroa Paz, Gonzalo Chalé (hijo), lo recuerdan más como a un familiar que como a un compañero de trabajo, amable y bondadoso.
En 1998, por tan grandes méritos, el gobierno municipal de Isla Mujeres le entregó la “Cruz de Plata Ramón Bravo”. Ningún otro recibió por su altruista labor…que hoy, la ingratitud o la ignorancia parecen dejar en el olvido. En nuestras manos está que eso no suceda.
Actitudes como la de Don Gonzalo Chalé Maldonado no pueden sepultarse. Nuestros niños y nuestros jóvenes deben conocer su obra. Es necesario promover su ejemplo. En forma callada, sin esperar recompensa alguna. Por cuatro décadas remó, escarbó en la arena para hacer nidos, cuidó y alimentó a más de un millón de crías de tortuga…se desveló decidido a dar vida a aquellos huevos que antes se desperdiciaban. ¿Cuánto vale eso? ¿No merece ni siquiera una placa con su nombre? ¿Una calle? ¿nada?
Bueno, sus compañeros, los de ayer y los de hoy no desmayan. Están muy animados para que no sólo el espacio que alberga los nidos lleve su nombre.
El Biólogo Francisco Aguilar Salazar, titular de los trabajos de investigación pesquera en la región ya trabaja en el tema. Ni que decir del Ingeniero Pesquero Jesús Omar Cruz Domínguez, que fue quien me comunicó la infausta nueva; o de Fernando Miguel Soto Aguirre, Investigador del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca-Sagarpa), de Carlos Aguilar Cardozo, y muchos más. No cabe en ellos la ingratitud porque en las difíciles condiciones económicas en las que laboran se requiere de verdadera vocación. Ellos han seguido el ejemplo de Don Chalito; lo admiran; lo recuerdan por su amor al trabajo y su dedicación a las tortugas.
En esto estamos con ellos, porque no es posible que las buenas acciones y la entrega desinteresada queden sin el justo reconocimiento que merecen.
Descanse en paz Don Gonzalo Chalé Maldonado, y siéntanse orgullos quienes lo conocieron y apoyaron en su labor.
A su familia resignación, la cual es fácil pedir, pero difícil de asumir cuando se pierde una parte tan importante de nosotros.
Fidel Villanueva Madrid.-
Cronista Vitalicio de Isla Mujeres.-
Enero 31 de 2011.-







